Pemex
y CFE dejan de ser paraestatales; operarán como empresas productivas del Estado.
Leyes
no lesionarán los derechos de trabajadores activos, jubilados ni pensionados,
aprobó el Senado.
Pemex
podrá participar en la exploración y comercialización de hidrocarburos,
mientras que la CFE pasará a ser de una empresa de electricidad a una de
energía.
CIUDAD
DE MÉXICO, 21 de julio.- Con 89 votos en favor y 27 en contra, el pleno del
Senado aprobó las nuevas leyes de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de la Comisión
Federal de Electricidad (CFE), con las cuales dejan de ser paraestatales y se
convierten en empresas productivas del Estado.
Con
los cambios del tercer dictamen, Pemex y CFE se liberan de la carga burocrática
de las secretarías de Hacienda y Energía, para que enfrenten la competencia del
nuevo sector energético, sin lesionar los derechos de sus trabajadores en
activo, jubilados y pensionados.
De
acuerdo con las leyes aprobadas ayer —por la mayoría conformada por PRI, PAN y
Partido Verde— Pemex y CFE son empresas productivas del Estado, “de propiedad
exclusiva del gobierno federal, con personalidad jurídica y patrimonio propios
y gozarán de autonomía técnica, operativa y de gestión, conforme a lo dispuesto
en la presente ley”.
Con
las modificaciones se pretende que el gobierno se retire de la administración
de ambas empresas, lo cual no significará que pierda el control de las mismas.
Anoche,
las comisiones unidas de Energía y Estudios Legislativos propusieron al pleno
dejar en claro que la transformación de Pemex y CFE, de empresas paraestatales
a empresas productivas del Estado, no afectará a los trabajadores ni las
conquistas laborales; de hecho, los sindicatos petroleros y electricista
conservan su facultad de decidir sobre la contratación de empleados.
Aprueban
proteger a los trabajadores; el Senado dio luz verde a las nuevas leyes de
Pemex y la CFE
Pasarán
de ser empresas paraestatales a empresas productivas del Estado.
Petróleos
Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) dejarán de ser
paraestatales y se convertirán en
empresas productivas del Estado, liberadas de la atadura burocrática de las
secretarías de Hacienda y Energía, para que puedan hacer frente a la
competencia del nuevo sector energético, sin lesionar los derechos de sus
trabajadores en activo, jubilados y pensionados.
Ayer,
el pleno del Senado aprobó en lo general (89-27) y en lo particular (88-26) las
nuevas leyes de Pemex y CFE, con la meta de que cuenten con la fortaleza para
cumplir su misión de trabajar para que México obtenga el mayor beneficio
económico de su potencial energético.
Críticas.
PRD y PT insistieron en que estas leyes desmantelan y privatizan a Pemex y CFE, constituyen una
traición a la patria y ponen en riesgo los empleos de miles de trabajadores.
“Petróleos
Mexicanos tiene como fin el desarrollo de actividades empresariales,
económicas, industriales y comerciales en términos de su objeto, generando
valor económico y rentabilidad para el Estado mexicano como su propietario, así
como actuar de manera transparente, honesta, eficiente, con sentido de equidad
y responsabilidad social y ambiental, y procurando el mejoramiento de la productividad
para maximizar la renta petrolera del Estado y contribuir con ello al
desarrollo nacional”, dice la nueva Ley de Pemex.
“La
Comisión Federal de Electricidad tiene como fin el desarrollo de actividades
empresariales, económicas, industriales y comerciales en términos de su objeto,
generando valor económico y rentabilidad para el Estado mexicano como su
propietario.
“En
la ejecución de su objeto, la Comisión Federal de Electricidad deberá actuar de
manera transparente, honesta, eficiente, con sentido de equidad, y
responsabilidad social y ambiental, procurando el mejoramiento de la
productividad con sustentabilidad para minimizar los costos de la industria
eléctrica, en beneficio de la población y contribuir con ello al desarrollo
nacional.
“Asimismo,
la CFE garantizará el acceso abierto a la Red Nacional de Transmisión y a las
Redes Generales de Distribución, la operación eficiente del sector eléctrico y
la competencia”, dice la nueva ley de CFE.
De
acuerdo con la ley actual, Pemex es “un organismo descentralizado con fines
productivos, personalidad jurídica y patrimonio propios, con domicilio en el
Distrito Federal, que tiene por objeto llevar a cabo la exploración, la
explotación y las demás actividades a que se refiere el artículo anterior, así
como ejercer, conforme a lo dispuesto en esta ley, la conducción central y
dirección estratégica de la industria petrolera”.
Las
nuevas leyes aprobadas ayer por la mayoría del PRI, PAN y Partido Verde, dice
que Pemex y la CFE son empresas productivas del Estado, “de propiedad exclusiva
del gobierno federal, con personalidad jurídica y patrimonio propios y gozará
de autonomía técnica, operativa y de gestión”.
El
Senado aprobó estas dos nuevas leyes que precisan, en sus exposiciones de
motivos, que el nuevo diseño es similar al de empresas internacionales de
vanguardia.
Facultad de decisión
A
propuesta de las comisiones unidas de Energía y Estudios Legislativos, el pleno
introdujo cambios para dejar en claro que esta transformación de Pemex y CFE de
empresas paraestatales a empresas productivas del Estado no afectará de forma
alguna a los trabajadores ni a las conquistas laborales.
Los
sindicatos de petroleros y electricistas conservan su facultad de decidir sobre
la contratación de empleados para ocupar plazas sindicalizadas.
De
igual forma, los cambios propuestos por las comisiones unidas aclara que la
política de contratación, de evaluación del desempeño y de remuneraciones del
resto del personal de Pemex y CFE, sus empresas productivas subsidiarias y de
sus empresas filiales, deberá “cumplir con lo dispuesto en la legislación y en
el contrato colectivo de trabajo vigente aplicables”.
Refrenda
que la negociación salarial de los sindicatos será con el director general, no
con el nuevo Comité de Recursos Humanos y Remuneraciones, creado en estas
nuevas leyes como parte del Consejo de Administración de ambas empresas.
También
deja en claro que la modificación de la naturaleza jurídica de Pemex y CFE, sus
organismos subsidiarios y filiales “no deberá afectar en forma alguna los
derechos de sus trabajadores en activo ni los de sus jubilados y pensionados”.
Agrega
que Pemex y CFE, sus organismos subsidiarios y filiales, “con la participación
de la representación sindical”, establecerán los mecanismos que resulten
necesarios para la debida capacitación de sus recursos humanos, con la
finalidad de garantizar su eficacia, productividad y competitividad en la
industria de los hidrocarburos y en la consecución de su objeto.
“El
verdadero nacionalismo no es el que cierra las puertas al extranjero para
seguir vanagloriándose de falsas victorias. El verdadero nacionalismo es el que
le da la cara a los retos, el que confía en la capacidad de su gente y en el
trabajo de todas y todos los mexicanos. Con este dictamen dotamos a nuestras
empresas productivas de todas las herramientas para que puedan salir al mundo,
y resultar victoriosas”, explicó en tribuna el presidente de la Comisión de
Energía del Senado de la República, el priista David Penchyna.
“Con
este dictamen, Pemex y CFE podrá ser lo que todos queremos, para seguir
sintiéndonos orgullosos de lo que hasta ahora han logrado y también de lo que
en las próximas décadas deben lograr y alcanzar mejores metas.
“Pemex
y CFE no se desmantelan. Pemex y CFE siguen siendo de las y los mexicanos.
Estamos seguros que en los próximos años a México le espera un mejor futuro de
lo hasta hoy alcanzado”, añadió.
La
panista Sonia Mendoza, quien habló en nombre de la Comisión de Estudios
Legislativos Primera, destacó que “los derechos laborales de los trabajadores
de Pemex y la CFE, y de sus organismos
subsidiarios serán respetados en todo momento”.
Los ajustes
Con
los cambios aprobados ayer por el Senado, Pemex y la CFE serán empresas
productivas del Estado, y ya no
paraestatales.
Si
bien como paraestatales también eran organismos descentralizados con fines
productivos, es decir, con personalidad
jurídica y patrimonio propios, no tenían autonomía técnica, operativa y
de gestión.
Ahora,
en cambio, el propósito es que Pemex y la CFE sí tengan autonomía técnica,
operativa y de gestión, lo que significa que no tendrán esas ataduras con las
secretarías de Hacienda y de Energía.
Entre
los principales argumentos de estos cambios está el de que se requiere de una
radical transformación, a fin de dotarlas de una estructura auténticamente
empresarial.
Así,
serán diseñadas como verdaderas empresas privadas, pero sin dejar de ser ciento
por ciento propiedad del Estado.
Se
les asignará un régimen jurídico flexible que permita la mayor autonomía
operativa posible.
El Estado como
propietario, no como administrador
Uno
de los ejes fundamentales es el de transformar
el rol del Estado mexicano. Así, la meta es que el gobierno se retire de
la administración de Pemex y de la CFE, lo que no significa que pierda el
control de los mismos.
El
Estado mexicano tendrá entre sus funciones como propietario definir su objeto y
actividades que realizarán.
Determinar
las reglas mínimas de organización y designar a los miembros del Consejo de
Administración.
Definir
el dividendo a entregar, con base en los resultados financieros y recibir
informes sobre la marcha de cada empresa.
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