En la vida
interna de un Estado se designa con este concepto aquella situación
institucional en la que las atribuciones de los tres poderes -ejecutivo,
legislativo y judicial- están adecuadamente compensados, de modo que ninguno
pueda tomar preponderancia sobre los otros. Es el resultado de lo que en la
técnica del constitucionalismo clásico se denomina "sistema de frenos y
contrapesos". En un sentido más amplio, toda relación de poder es
susceptible de alcanzar un estado de equilibrio, por compensación de fuerzas
enfrentadas. En el orden internacional, se designa como equilibrio de poder
("balance of power") a aquel sistema internacional construido sobre
la base del equilibrio duradero entre las potencias, mediante el enfrentamiento
sistemático por parte de los demás estados de toda tentativa hegemónica de
alguno de ellos.
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